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6 Diciembre, 2016

Newsletter 003

En una época en que los territorios cambian más rápido que nunca por efecto del uso de nuevas tecnologías, los ciudadanos somos actores claves para aportar con creatividad a una transformación que opere sobre los desafíos y la complejidad de recuperar el derecho a hacer ciudad.

Con una inquietud por transformar las formas de hacer y promover el libre acceso ciudadano al conocimiento, celebramos en Valparaíso la VIII edición de las Jornadas Internacionales de Ciudades Creativas, un evento organizado por la Universidad de Playa Ancha y la Fundación Kreanta de Barcelona, en alianza con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y la Universidad Técnica Federico Santa María. Esta actividad logró convocar, digital y presencialmente, a 1.000 participantes, y tuvo como objetivo principal motivar la innovación cívica y generar una tormenta de ideas ciudadanas en la ciudad, mediante un ejercicio de brainstorming colectivo en el que pudieron participar ciudadanos de la región y autoridades de la institucionalidad pública.

Doscientas cincuenta ideas ciudadanas fueron recogidas desde un dispositivo digital instalado en cinco espacios representativos de transformaciones de Valparaíso; una ex fábrica convertida en sede de la Universidad de Valparaíso; una emblemática biblioteca pública de la Universidad de Playa Ancha; un espacio oníricamente industrial de la Universidad Santa María, y un vibrante y dominical Parque Cultural de Valparaíso, símbolo de la regeneración de una ex cárcel pública.

En las VIII Jornadas Internacionales de Ciudades Creativas Juan Luis Mejía, Rector de la Universidad EAFIT de Medellín y ex Ministro de Cultura de Colombia, destacó el rol que tienen las universidades en la reactivación y cambio social, y en la integración de la voz ciudadana a la creación de nuevos medios que aporten a la transformación de la ciudad.

Esta idea fue reforzada por Anna Majó, Directora de Innovación Digital del Ayuntamiento de Barcelona, quien señaló que “la ciudad es un ente cambiante y, por tanto, debe ser estudiada como laboratorio, entendiendo sus necesidades para experimentar y desarrollar soluciones que respondan a la voluntad ciudadana”.

Del mismo modo, la lsla de Nantes compartió la aplicación de transformaciones innovadoras en el proceso de restauración urbanístico que vivió en los últimos años. Jean Luc Charles Director, General de SAMOA en Nantes, una empresa pública que genera modelos para la regeneración del patrimonio industrial, instaló la importancia de considerar las perspectivas de los vecinos en la reactivación de los espacios abandonados, permitiendo la valorización de la identidad cultural tal como ocurrió en la Quartier de la Creation (Barrio de la Creación). Misma idea que Matías Zubiria de Innovación y Gobierno Abierto de Buenos Aires desarrolló en torno a experimentos creados para la apertura de datos, y la participación ciudadana en la transformacion de modelos y espacios urbanos.

En las Jornadas se expusieron otros ejemplos de modelos innovadores que se han implantado en el mundo tal como lo sucedido en Donostia-San Sebastián, ciudad que ha logrado sobresalir de manera innovadora en temáticas tan diversas como cultura, gastronomía y deporte. Kepa Korta, Director de la Oficina de Estrategia de San Sebastián, nos compartió antes de regresar al País Vasco el siguiente mensaje: “creo que si son capaces de articular un proceso de toma de decisiones construyendo una visión común de ciudad y tratar de impulsar una estrategia para alcanzarla, hay muchas oportunidades para Valparaíso”.

Resulta interesante la participación de líderes de Gobierno, como el Ministro de Economía Luis Felipe Céspedes, y su discurso centrado en promover la diversificación productiva a partir de una innovación en las formas para aprovechar los recursos naturales. Su intervención generó un contrapunto con lo abordado por los expertos internacionales en la misma materia, los que relacionaron sus agendas de innovación con los desafíos sociourbanos y ambientales de sus ciudades.

En el caso de las buenas prácticas internacionales, la creatividad se proyecta como elemento clave para la cohesión social y una sostenibiidad de los territorios. Esta ética ya ha sido reconocida y compartida por nuestros socios estratégicos como el área de Economía Creativa del Consejo de la Cultura y las Artes, así como por los rectores de las universidades de la ciudad, representados por Patricio Sanhueza, Darcy Fuenzalida y Aldo Valle.

 

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